A media mañana del sábado, el espacio se abrió a la vecindad y nuestra compañera Raquel introdujo el tiempo planteado en programa para reflexionar sobre los retos jurídicos que tenemos por delante cuando hablamos de sistemas comunales. Nos recordó como desde los primeros encuentros de Somos Comuneras se señalaron retos que son muy complejos de abordar, pero que ayudaron a visibilizar horizontes y empezar a tejer algunos apoyos concretos que sí podemos tener más al alcance. Desde entonces, por ejemplo, el empezar a acompañar en la indagación sobre el estado jurídico actual de los comunales de algunas compañeras en la comarca de Sayago, ha resultado en una guía práctica sobre cómo buscar información sobre tus comunales que muy pronto verá la luz. También, a través del proyecto Wonder Commonlands, hemos podido ver que los comunales existen más allá de nuestras fronteras aunque en cada lugar se regulen y nombren de maneras diferentes. Y cómo olvidarnos de los talleres de asesoría y apoyo mutuo que hemos tenido este curso en relación a la gestión de comunales en la sierra de Madrid.
Tras la comida maravillosa en el Restaurante La Panera no nos dimos mucho margen y, a las 16h, nos tomamos "Un café del mundo":
un recorrido por distintos rincones en los que pasábamos en grupo 10/15 minutos para hablar de cómo mejorar ciertos aspectos de la red (comunicación hacia afuera, hacia dentro, toma de decisiones, tipo de apoyos que podemos darnos...). Un momento muy productivo y ágil para superar la galvana y llevarnos avances para rematar juntas con las compañeras que no pudieron venir.
Y, tras una pausita, ¡llegaron las mujeres de Monleras!
Nuestra compañera Rita hizo la introducción al espacio compartiendo muchísimos materiales que ha recogido durante estos años para indagar sobre los comunales en su territorio y conservar la memoria de los mismos con las gafas violetas puestas: ordenanzas que regulaban el sistema de aprovechamiento garantizando el acceso equitativo y la conservación, libros especializados en el tema, y hasta carteles divulgativos sobre la historia de algunas mujeres referentes en lo comunal o comunitario.
Y después, pasamos la voz y la palabra a las mujeres de Monleras y comarca que acudieron al encuentro, y nos compartieron tanto su impresión sobre el estado actual de los comunales y el deseo de innovación y aprovechamiento de los mismos por parte de nuevas vecinas a futuro (ya probaremos esa harina de bellota), como historias de su infancia y juventud en ellos y del papel que les permitían ejercer entonces.
¡Un placer de tardeo violeta!
La tarde culminó con algo más de movimiento de la mano de Patricia Martínez, vecina de Ledesma experta en música tradicional del territorio y cantante de Zaragata Folk, que con ternura, salero y voz angelical nos fue introduciendo en los ritmos y coplas propias de la zona. No le faltó el análisis de género en la aproximación a las letras tradicionales, alguna modificada incluso por su empeño en dejar de reproducir violencias, y la paciencia y cariño para lograr que todas tocásemos a una con diversidad de instrumentos un par de canciones que nos alegraron el alma. Perfecto para rematar después con una cenita a manos del catering Algo Nuevo de Asdecoba, y una queimada bruja con la que proyectar nuestros sueños.
El domingo amanecimos un poquito más tarde, y la jornada fue más de paseo y compartir informalmente. De la mano de Raúl, al frente del Centro de Interpretación del Bajo Tormes, salimos a disfrutar de un soleado domingo por los caminos municipales, atravesando dehesas, visitando molinos y conociendo el comunal en el que están desarrollando proyectos de regeneración de pastos. Una manera estupenda de cerrar el encuentro, con una despedida progresiva cargada de abrazos y afectos, así como deseos de seguir encontrándonos y tejiéndonos, virtual y presencialmente.
Nada de esto hubiera sido posible sin las colaboraciones de Fundación Entretantos, Ayuntamiento de Monleras (siempre en nuestro corazón Juanje), y las donaciones de Mentxu con su premio Emakunde y muchas otras compañeras de la red y mujeres de Monleras. ¡Agradecidas siempre!
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