Reproducimos, con permiso de la autora, Gabriela V谩zquez un art铆culo muy, muy interesante, f谩cil de leer y con pinceladas de humor, sobre Elinor Ostrom, cuyo trabajo sobre la gobernanza de los bienes comunes, deber铆amos tener presente cada d铆a.
Publicaci贸n original en El Salto (6/11/2020)
Publicaci贸n en gabrielavazquez.substack.com (publicaci贸n en ingl茅s)
En el a帽o 1968, un se帽or llamado Garrett Hardin public贸 en Science un art铆culo titulado “La tragedia de los comunes”, que supuso un argumento potent铆simo para defender desde un punto de vista econ贸mico-neoliberal la privatizaci贸n de los recursos naturales. A estas alturas el proyecto de acumulaci贸n capitalista estaba a tope de salud y bien en funcionamiento desde hac铆a tiempo, pero digamos que esto tampoco vino mal para la vuelta de tuerca que dar铆a en las siguientes d茅cadas.
La teor铆a de Hardin era la siguiente: cuando un recurso natural ⎼en su ejemplo, los pastos de Inglaterra⎼ est谩 abierto para que todo el mundo lo use, cada individuo lo explotar谩 al m谩ximo aunque sepa que eso lleva a su degradaci贸n y destrucci贸n, porque si no lo hace 茅l, lo har谩 otro. Hardin lo llama tragedia, no s贸lo porque el resultado sea indeseable, sino porque lo considera inevitable.
Esta teor铆a lo pet贸 bastante. De hecho, si te pones a buscarlo, puedes encontrar este razonamiento detr谩s de una gran cantidad de cosas que nos suceden incluso a d铆a de hoy, y que no suelen tener que ver con a qu茅 pastizal llevas tus vacas. Este “a m铆 me gustar铆a hacerlo bien, pero no voy a ser el m谩s tonto” es un elemento clave de nuestro paradigma vital, presente tanto en los Tratados de Libre Comercio como en los anuncios de Media Markt.
Pero la teor铆a de Hardin conten铆a varias premisas que no ten铆an por qu茅 ser ciertas. La primera, que todo el mundo tiene como objetivo principal el maximizar el beneficio econ贸mico; la segunda, que los usuarios de un mismo recurso no se comunican entre ellos; la tercera, que estos recursos siempre est谩n abiertos para cualquier individuo indiscriminadamente.
¿Qu茅 hizo Ostrom? Escribir un tochaco y recoger un mont贸n de experiencias de todo el mundo en las que esto no suced铆a as铆. Esto no significaba que la tragedia de los comunes no se diera (de hecho, ¿hola? Nos estamos ahogando en tragedia de los comunes), sino que no ten铆a por qu茅 ser as铆. Y describir los factores que hac铆an que no ocurriera.
Uno de los ejemplos que analiza Ostrom es el de una comunidad pesquera en Alanya, Turqu铆a. Esta comunidad comparte un recurso de uso com煤n, una pesquer铆a de la que dependen para su subsistencia y que, si se sobreexplota, se degradar谩 perjudicando a todos. En este caso, los pescadores hab铆an acordado conjuntamente un sistema de sorteos y rotaciones, cuyo cumplimiento pod铆an controlar por s铆 mismos. Esto permit铆a limitar los niveles de pesca y evitar la degradaci贸n de los ecosistemas de los que depend铆an.
(Elinor fue a entrevistar a esta gente en los a帽os 70. En 2020, al escribir este art铆culo, me he puesto a ver qu茅 hab铆a sido de ellos, y al parecer afortunadamente les sigue yendo bien, aunque la pesquer铆a se est谩 viendo afectada por la pesca de arrastre en zonas cercanas pero que no son la suya, lo cual lo mismo dar铆a para otro art铆culo).
Este tipo de gesti贸n se llama gesti贸n comunal ⎼aunque hay otros tipos de comunes que no tienen exactamente estas caracter铆sticas⎼ y se ha aplicado desde que el mundo es mundo en pesquer铆as, pastos, bosques y fuentes de agua de todo el planeta. Ostrom no era economista ni bi贸loga sino polit贸loga, estudiaba este tipo de acuerdos colectivos y se dedic贸 a recopilarlos y sistematizarlos. Detect贸 ocho caracter铆sticas que se daban en aquellos que funcionaban mejor (copio impunemente de la Wikipedia):
- L铆mites claramente definidos (exclusi贸n efectiva de terceras partes no involucradas).
- Reglas de uso y disfrute de los recursos comunes adaptadas a las condiciones locales.
- Acuerdos colectivos que permitan participar a los usuarios en los procesos de decisi贸n.
- Control efectivo, por parte de controladores que sean parte de la comunidad o que respondan ante ella.
- Escala progresiva de sanciones para los usuarios que transgredan las reglas de la comunidad.
- Mecanismos de resoluci贸n de conflictos baratos y de f谩cil acceso.
- Autogesti贸n de la comunidad, reconocida por las autoridades de instancias superiores.
- En el caso de grandes recursos comunes, organizaci贸n en varios niveles; con peque帽as comunidades locales en el nivel base.
Podr铆amos decir que hay tres modelos de gesti贸n: uno, la gesti贸n privada (dividimos el recurso y cada cual se encarga de explotar/gestionar/cuidar su parte hasta que se muere, lo vende o lo deja en herencia); dos, la gesti贸n gubernamental (una instituci贸n que ponga leyes para regular el uso del recurso, o que sea directamente quien lo gestione); tres, la gesti贸n comunal (modelos parecidos a lo de los pescadores, aunque no s贸lo).
Tratar de aplicar la gesti贸n privada a todo sale: mal. Las leyes y la regulaci贸n gubernamental tambi茅n pueden salir mal, o no ser lo m谩s eficiente (por ejemplo, en el caso de los pescadores era m谩s f谩cil que ellos mismos controlasen el cumplimiento de los acuerdos a que hubiese que enviar inspectores o polic铆a). Y la gesti贸n comunal, la autogesti贸n por parte de la propia comunidad que usa el recurso, tambi茅n puede no funcionar. Es por esto que Ostrom habla de “la trampa de la panacea”. No podemos pensar que hay un modelo de gesti贸n universal aplicable a todos los casos y recursos, no hay una f贸rmula m谩gica, sino que es necesario analizar cada situaci贸n y asumir la diversidad ecol贸gica y social, para adaptarnos a ella.
A veces ser谩 necesario un modelo de privatizaci贸n. A veces, que un organismo p煤blico tome el control. A veces, un sistema de gobernanza a varios niveles que combine diferentes f贸rmulas. Los sistemas de organizaci贸n pol铆tica son complejos y, aunque esto sea una obviedad, parece que como sociedad seguimos actuando como si no fuera as铆. De hecho, muchos de los problemas ecol贸gicos que tratamos de resolver con I+D tecnol贸gico seguramente se resolver铆an mejor con I+D pol铆tico y social, pero estamos en 2020 y a veces parece que esto sigue siendo impensable.
Elinor Ostrom gan贸 un Nobel de Econom铆a por describir que, al contrario de lo que algunos estaban gritando a los cuatro vientos, la gente es capaz de organizarse y administrar de forma responsable los recursos de los que dependen. Redescubrir esta verdad y comenzar a actuar en consecuencia deber铆a ser una de las claves que tengamos en cuenta a la hora de enfrentarnos a los desaf铆os ecosociales que tenemos por delante.